lunes, 26 de diciembre de 2016

INBŌS Los hijos del Sol - Capítulo 6



Hola queridos lectores. Ya hemos conocido a todos los personajes de esta historia, así que ahora, en este post, vamos a volver a hojear el diario de Álvaro, para ver que siente y que piensa nuestro personaje.
Quiero volver a agradecer todas las palabras de ánimo y apoyo que estoy recibiendo, para que siga adelante con esta loca idea del Blog del Tucu. ¡Un abrazo a todos!




INBŌS
LOS HIJOS DEL SOL


Primera Parte
EL DESPERTAR

Capítulo 6


Diario de Álvaro Sánchez

(…)

Lechuga para Rosa                                        
Cordones borceguíes                                  √
Agregarle tachas al disfraz                  NO
máscara                                                               Conseguir otro material
saldo sistema Sr. Caracachián              $ 800.- (retirar)


Nada mejor que pasar un fin de semana entrenando… Y por “entrenando” me refiero a comer pochoclo y mirar películas de acción. Espero que, si un día me enfrento a la Mafia Yakuza, pueda repartir patadas a lo Bruce Lee.
Admito que, si alguien encontrase mi Diario y lo leyese sin más, creería que más que Diario, se trata de un mal “fan fiction” sumado a mapas improvisados de mi barrio y la ciudad, bocetos para mi futuro traje y súper-logo, y agenda de mi trabajo.
Pensándolo bien, creo que también desarrollé alguna habilidad literaria. No sería tan mala historia…
Si algún día alguien hace una película con mis aventuras como “X – Men Calchaquí”, pido que el soundtrack sea de Trulala.

Han pasado dos meses desde que todo comenzó. En este tiempo mis poderes han aumentado considerablemente y he aprendido a controlarlos. Volar es una tarea tan simple como pensarlo, o desearlo. Gracias a eso me he aventurado a recorrer enormes distancias. ¡Ojo! Sólo por placer: mi actividad de superhéroe la sigo desarrollando únicamente en mi zona. Amplié un poco los límites de la misma y patrullo, siempre de noche, por Yerba Buena, San José, y algunas pasadas por Tafí Viejo.

Nota:
Técnicamente lo que hago no es volar, sino “catapultarme” desde un punto A hasta un punto B. No dispongo de timón de dirección ni de profundidad. Hasta ahora, he aprendido a “caer con estilo”, usando mi sobretodo como paracaídas.

Me atreví a meterme en el centro, en la Capital, sólo un par de veces. Si bien no tuve problemas en detener varios hechos delictivos que estaban por cometerse, hay algo en la gran ciudad tucumana que me da cierto temor. Siento que no estoy preparado para enfrentar la mugre y la escoria que se esconden bajo las brillantes luces de “El jardín de la República”. Por ahora todo es un juego; me divierto fantaseando con el vengador nocturno en el que me he convertido.
Además, elegí ser de "los buenos", entonces debo seguir trabajando como un infeliz para poder subsistir. Ni al Banco Hipotecario, ni a Don Francisco, el almacenero del barrio, le interesan mis proezas. Ellos solo quieren mis pesos.
A la mañana atiendo un par de clientes a los cuales les vendí sistemas a medida, y a la tarde hago el mantenimiento de un par de páginas web que he desarrollado para varias empresas. De todas partes saco un puñado de billetes, suficientes para que Rosa y yo sobrevivamos.
El mantenimiento y administración de esos sitios web, me permite dos cosas: la primera, estar en casa hasta el anochecer, dormir un rato, y luego levantarme, calzarme mi disfraz, y salir a repartir puñetazos a cuanto pillo se cruce en mi camino.
Sí, dije disfraz; lo tengo asumido. El día que se forme una “Liga de la Justicia” y tenga un compañero como Bruce Wayne, le pediré prestado unos dólares para diseñar mi traje de superhéroe; por ahora, salgo así: disfrazado.
Además, el trabajar con la PC, me permite estar permanentemente conectado a Internet.
He acompañado la evolución de la “red de redes” a través del tiempo, de manera activa; sigo maravillándome con lo que Internet es, y lo que puede llegar a ser.
Creo que Internet es la fusión de dos sueños que ha tenido la Humanidad desde sus comienzos: la libertad plena, y el conocimiento absoluto.
Existen teorías acerca de una Red etérea de Información y Conocimiento que conecta a todos los seres vivos de este planeta (y a los de otros; creo fervientemente en la vida extraterrestre) que hoy se hace visible a través de artilugios tecnológicos como las computadoras y los teléfonos celulares.
Tengo una teoría propia, algo utópica: “Mundo 2.0”, en el cual los viejos paradigmas y costumbres desaparecen, dando paso a nuevos modos de vida. Esta nueva realidad será posible únicamente si todos nos comprometemos a proteger la Red de quienes quieren someterla. Internet es la llave de esa nueva Biblioteca de Alejandría, pero debe ser libre; total y absolutamente libre.
A propósito de Internet: estuve hurgando, investigando sobre leyendas del Japón feudal. Aclaración: de chico hice KarateDo okinawense; eso me abrió las puertas de la cultura nipona. Desde entonces me volví un fanático de la vida y las costumbres de aquella hermosa isla de Extremo Oriente. Me detuve en una leyenda en particular, que me llamó muchísimo la atención: “La espada del amor”, que trata de las aventuras y desventuras de un valeroso samurai okinawense. Quedé maravillado; no entiendo muy bien por qué. He leído cientos de historias y leyendas de ese país. Algo extraño en ella, me atrajo.
      
Perdón, me fui por las ramas. Volvamos a lo nuestro, Diario.

He estado leyendo en distintos sitios “under” (algunos los llamarían “frikys” o “nerds”) que en varias partes del mundo se están dando casos de personas con extrañas habilidades. Hace más de dos meses atrás, si hubiera leído estas noticias, me hubiera reído, pero dada las circunstancias que estoy viviendo, son para prestarle atención. Si me ocurrió a mí, puede estarle ocurriendo a otros. Pero es casi imposible sacar algo en limpio en medio de la maraña de datos fantasiosos, exagerados, leyendas urbanas, y rumores sin sentido.
Dos casos me llamaron poderosamente la atención: una mujer en España capaz de mover cosas con la mente, que escapó del loquero reventando las paredes. Y un muchacho japonés que flota en el aire, y lanza rayos por todos los orificios de su cuerpo. Los detalles escatológicos de esa habilidad es mejor no comentarlos… Este último me atrajo dada mi pasión por todo lo nipón.
Espero que ambos, de ser ciertas sus historias, sean del bando de “Los Buenos” No me gustaría que alguien me diese un ladrillazo en la cara, o me incinerara vivo…
Todas estas historias se mezclan con los clásicos "monstruos" de siempre. De repente salieron todos juntos a la calle: Drácula, El Hombre Lobo, El Yeti, El Perro Familiar, y algún que otro grupo de zombis.
Otra cosa que descubrí, surfeando por la red, es una página en la que un grupo de personas recolecta datos espeluznantemente precisos sobre “personas con poderes”. La referida información se organiza en fichas personales para cada uno de esos tipos poderosos. Según se cuenta en sitios y foros de la “Deep Web”, esta página sirve a una élite, para perseguir, encarcelar, y hasta ejecutar a esa gente.
No lo voy a negar: un poco de miedo me ha dado. Por suerte, no aparezco en ninguna lista o ficha.
Pero qué se yo, todo es muy confuso. Quisiera investigar con mayor profundidad, para ver qué hay de cierto en todo eso que anda dando vueltas.
Otra cosa que me intriga; una duda me da pavor. Si existen más como yo ¿cuántos de esos fenómenos habrán elegido el bando contrario al que he elegido yo?

Bien amigos, hasta aquí llegamos. En la próxima, sabremos en que anda el uruguayo Sebastián y que tal le ha ido con sus poderes. Los espero por aquí, como siempre... Gracias por leerme.

* Capítulo Anterior: Cap. V - “Niko” Yamashiro "El Hijo del Sol"
* Capítulo Siguiente: Cap. VII - Sebastián Ruiz - “El detective”

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